Las Aventuras del Amigo Invisible, por Joaquín Martínez Mamerí

Habiendo solventado parcialmente algunas de mis pasadas ocupaciones -y distracciones-, detalle que debería redundar en beneficio de este blog, me encuentro estos días con algo más de tiempo para invertir en mis aficiones favoritas, ya sea en el cine, la informática o la literatura.

Como no podía ser de otro modo, que para eso me gusta tanto escribir, la literatura es una de mis grandes pasiones (sino la que más), aunque adolezco de cuando en cuando de cierta dejadez y distanciamiento de la misma; por desgracia, la vida es corta y hay que elegir un camino u otro. Precisamente por este detalle, emprender esta nueva fase de voraz lectura se me antoja harto agradable, ya que me recuerda a mis tiempos en los que me leía tres o cuatro libros a la semana.

Así que, aprovechando este apetito literario renacido, abrí con ganas Las Aventuras del Amigo Invisible, un libro escrito por Joaquín Martínez Mamerí, también conocido por estas lides como Lorenzo Garrido, autor sobre el que podéis indagar más en su blog Alalzada. Lorenzo es asiduo lector de Coalescencia Oscura y no es un secreto para nadie que aprecio sus diligentes opiniones, interesantes entradas y excelsa pluma literaria.

Este libro fue un regalo, con dedicatoria incluida, que Lorenzo me envió hace un tiempo y que todavía no había leído; precisamente por eso me parece oportuno comentar aquí mis impresiones, públicamente (y de paso promocionar su obra en la medida de lo posible), sin caer en el destripe y dejando constancia de que no soy un crítico literario ni nada que se le parezca.

En primer lugar, hace mucho tiempo que no me leo un libro de una sola tacada. Es difícil retener mi atención más allá de un diplomático período de gracia, en parte por mis delimitados gustos literarios, en parte por mi mente hiperactiva; si lo que tengo entre mis manos no me aporta nada, es posible que me lo lea entero por eso de no dejarlo a medias -o que planee sobre las letras sin fijarme en ellas-, pero cada página me resultará un calvario farragoso y, de existir una segunda parte, la condenaré al ostracismo sin remisión.

No obstante, puedo decir sin lugar a dudas que no es el caso de la historia que nos ocupa; entre sus páginas me he topado un estilo de escritura rico y variado, con el que ya estoy relativamente familiarizado (pues leo a menudo las entradas de Joaquín en su blog). Lo que sí es cierto es que me ha sorprendido -para bien- la tendencia al surrealismo con la que se viste a menudo la pluma del autor para narrar las peripecias de Jo y Quim, los dos co-protagonistas, sin descuidar las breves pero contundentes críticas al sistema que caracterizan a nuestro buen amigo.

He de confesar que no es el primer libro que me leo de Joaquín Martínez, mas mi otra lectura (Tribulaciones de un español en París) tenía un aire mucho más realista y crudo, de ahí que el contraste me haya llamado tanto la atención. Porque si algo destaca en Las aventuras del amigo invisible es, en mi opinión, su cercanía por momentos al psicoanálisis, a esa torsión indescriptible que pone una existencia del revés, sensación acentuada por la atípica relación de “amistad” de los protagonistas y que alcanza el paroxismo final en los últimos capítulos. De hecho, el tinte abiertamente onírico de ciertos pasajes me hizo incluso dudar de todo lo que en ellos ocurría, tirando por tierra mis conjeturas y previsiones.

Todas las historias nos hablan de un viaje, un viaje en el que el protagonista crece, aprende, se enfrenta a sus temores y sale victorioso -o no-. En este caso, Las aventuras del amigo invisible es un libro que retrata un viaje hacia adelante pero que, paralelamente, supone un continuo retroceso introspectivo que se centra en la infancia y en todo lo que emana de ella. ¿Hasta qué punto nos condiciona? ¿Podremos alguna vez liberarnos de las cadenas que nos retienen?

En resumidas cuentas, un libro que recomiendo a todos aquellos que gusten de las historias que son mucho más complejas de lo que parecen y que esperan ser sorprendidos una y otra vez, dejándose atrapar sin ambages por los recovecos de la literatura. Detrás de su brevedad y aparente sencillez, no exenta de una belleza delicada y genuina impresa en sus párrafos, se esconde una obra que sería recomendable leer un par de veces para apreciar en toda su magnitud.

Ya solo me queda animar a Joaquín para que siga deleitándonos con su escritura día tras día, que no deje de elaborar historias, y ojalá que en un futuro no muy lejano reconozcan su buen hacer, que es lo que un gran escritor se merece.

Anuncios

11 comentarios en “Las Aventuras del Amigo Invisible, por Joaquín Martínez Mamerí

  1. Hola, Marcos, como parte interesada de esta historia, te puedo dar la información que solicitas. En mi blog alalzada pincha a la derecha, en el cuadrito 'creative people'. Es el enlace con la página de creative. Como soy un autor que anda continuamente corrigiendo, lo mejor es bajarse la última versión de mis obras. En este caso, la versión (creo) definitiva la hallarás en el volumen 'Las novelas de Alalzada', que incluye las 5 novelas que he escrito hasta ahora. La primera de todas es Las aventuras del amigo invisible. La versión es algo diferente a la del libro en papel, pues en una ocasión el editor hizo una distribución diferente del diálogo (yo lo había escrito a la manera del estilo libre indirecto, mientras que el corrector se entretuvo un buen rato en poner guiones para separar los personajes: Eso aparece en el episodio en que Jo busca trabajo por las calles de Jaén). Otra modificación importante que me hicieron son los errores intencionados de los personajes. ¡Comed rápido!, en vez de: ¡Comer rápido! Esta corrección me fastidia, porque el fallo es intencionado: si el personaje habla mal no es culpa del escritor. De hecho, me corrigieron hasta cuando hago expresarse a un personaje de Senegal, Jorge, que apenas sabe hablar español. ¡Qué idiotas fueron los de la editorial!, me asquea un poco el puritanismo de la lengua llevado a su máximo extremo. Los puristas de la lengua son, créeme, gente odiosa.

    Un saludo, y gracias por comentar. Ah, olvidé decirte que la edición que puedes bajarte es e-book, ideada para que pueda ser leída en un libro electrónico con pantalla de seis pulgadas.

    Me gusta

  2. Amigo Óscar, tengo miedo de escribir algo por si echo a perder la buena crítica que me haces. La cual me confirma que cada lector es un mundo y que no hay dos visiones completamente iguales como tampoco hay dos caras iguales (parece ser que hasta los hermanos gemelos tienen sus 'diferencias'). Digo todo esto porque una de mis lectoras de las aventuras de Jo y Quim, Clarel, siguió leyendo Tribulaciones de un español en París, y me comentó que la historia le parecía la misma que Las aventuras del amigo invisible: pobre que tiene que buscarse la vida en una ciudad ingrata, etc. Y ahora apareces tú diciendo que ambos libros son muy diferentes. Yo creo que la razón la tenéis ambos. Según se mire, los dos libros son o bien muy parecidos entre sí, o bien casi opuestos. En fin, parece que estoy haciendo autopublicidad, como el vendedor ambulante de jarabes en una plaza de pueblo.

    Pienso que la interpretación que haces del libro es muy acertada, cosa que no me sorprende, porque ya sé que como lector eres muy agudo, y esta faceta tuya solo se ve superada cuando te conviertes en escritor. Con esto quiero decir que escribes muy bien.

    Es verdad que los años de la infancia son el centro de la obra y que los personajes tienen que volver a ella porque se habían dejado un asunto pendiente. Jo (más aún que Quim) necesita entender por qué sucedió aquello, por qué su infancia fue como fue. Y cuando lo descubre, hacia el final del libro, es cuando consigue hacer las paces consigo mismo, recuperar la paz interior, se siente por fin lo suficientemente armado como para afrontar el futuro con mínimas garantías de éxito. El libro viene a decirnos que nadie va a arreglar los problemas por ti, tienes que ser tú solito, andando o desandando el camino, el que solucione los conflictos emocionales que pueda haber en tu cabeza. No hay que tener miedo de uno mismo. Huir de sí es la mejor manera de dejar los asuntos pendientes; y luego estos asuntos pendientes empiezan a oler mal; se pudren; hay que sacarlos afuera como sea, antes de que acaben con nosotros.

    Me gusta

  3. Tranquilo que no echas a perder nada. En efecto, soy de los que defienden que un mismo libro puede convertirse en muchos diferentes, ya que es el lector el que pone un gran porcentaje del significado, y de ahí las múltiples interpretaciones. Quiero dejar constancia de que tampoco hice una crítica muy exhaustiva por no hablar demasiado del argumento y que así otros lectores lo afronten sin haber sido influidos por mi parte -o, si no es posible tal cosa, muy poco-.

    Es cierto que ambos libros comparten ciertos detalles, lo del protagonista que no tiene nada que comer y busca fortuna en el mundo, etc., pero los dos enfoques me resultaron muy distintos. Mientras que uno habla de la desestructuración de una sociedad, el otro tiene un tinte más introspectivo y centrado en los personajes. O así lo entendí yo, jaja.

    Así que nada, podría haberme extendido mucho más, pero prefiero dejar las sorpresas ocultas, y así de paso incentivar la curiosidad.

    Un saludo ;).

    Me gusta

  4. En realidad, la diferencia tiene que ver con la perspectiva. Un profesor de literatura hacía la siguiente distinción:
    -Movimiento centrípeto: de fuera hacia dentro. Se corresponde con Las aventuras del amigo invisible: conocemos el aspecto exterior de la vida del personaje, pero la lectura nos lleva paulatinamente hacia su vida interior.
    -Movimiento centrífugo: de dentro hacia fuera. Se corresponde con las Tribulaciones de un español en París. Partimos de la vida interior del personaje, pero las páginas nos llevan poco a poco hacia fuera, hacia la vida más allá del personaje. Al final termina siendo una novela de claro carácter social. Mientras que las Aventuras tiene cada vez más un carácter psicológico.

    La diferencia es una cuestión de perspectiva, como ya he dicho.

    Me gusta

  5. Una entrada muy acertada, conincido en todo con ella y por supuesto que quede claro que no podría ser de otra manera, ya que la cercanía virtual que tengo con el autor del libro me lleva a ello sin poder evitarlo.

    Creo que sí son diferentes, aunque no lo he terminado de leer, Tribulaciones me fascinó, el amigo invisible parace que sigue la misma trayectoria pero no quiero adelantarme, ademas me gusta ser crítica desde mi básico conocimiento de la literatura claro.

    El caso es que estoy orgullosa de ser amiga de un escritor tan bueno, buenísimo y mejor persona , si cabe…
    Un saludo y enhorabuena a los dos!!!

    Me gusta

  6. Estoy de acuerdo, para mí sigue totalmente un movimiento centrípeto. Por eso creo que son libros que se complementan muy bien y que demuestran tu dominio de la literatura, al confeccionar dos obras que siguen rumbos diferentes.

    Un saludo.

    Me gusta

  7. Muchas gracias, esto sí que es sacarme los colores. Una cosa que cambiaría es el título. Me han dicho que no convence, demasiado comercial, etc… Si lo publicara de nuevo le pondría el título de 'Jo', tal cual. Sería el título más corto de la historia de la literatura, creo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s