Caridad para "Españoles"

Existe una asociación de carácter benéfico que levanta ciertas suspicacias (omitiré el nombre por eso de no dignificar tal entidad sin ánimo de lucro). Esta asociación provee de alimentos de primera necesidad a las familias españolas, esgrimiendo hermosos argumentos de labor social y sacrificio, aunque se enfrenta estos días al desalojo de su centro en Madrid por ser considerada racista, algo que no obstante niegan con vehemencia. Sus alegatos pasan por hacer referencia a las más de 200 asociaciones en Madrid que solo ayudan a inmigrantes, y que deniegan cualquier tipo de caridad a los españoles nacionales, por lo que ellos están aquí para ocupar ese hueco vacío, sin olvidarse de decir que no tienen ningún tipo de pretensión política. Sobre el papel, y sin contrastar datos, casi hasta parece lógico.

La verdad es que ya llevo meses escuchando hablar de este grupo de gente pro-española; las noticias relativas al mismo han aparecido con relativa frecuencia en las noticias, no es un tema ajeno para el que se empapa de la actualidad nacional. Precisamente hoy, en Espejo Público (A3), entrevistaban a pie de calle a una de las colaboradoras de la organización, de 25 años, licenciada en filosofía. El arco inicial de la entrevista contaba, por supuesto, con los argumentos mencionados en el primer párrafo, que ellos no tienen nada en contra de los inmigrantes, que les dan a las familias alimentos básicos y muy necesarios para que puedan tener una vida digna, etc. El problema surge cuando los argumentos flaquean ante ciertas preguntas.

Uno de los periodistas del programa, hastiado de la demagogia de la joven filósofa, rebatió sus argumentos diciendo que eran todos falsos, que ninguna asociación negaría el alimento a una familia española, que los inmigrantes también ayudaban a pagar las pensiones, que era incapaz de comprender que una persona joven y estudiada, madre un niño, fuese capaz de participar en organizaciones así… Que si le gustaría que algún día, su hijo, en el extranjero, viera las puertas cerradas de un comedor social por ser español y estar fuera de lugar, ya que al fin y al cabo era lo que su asociación estaba fomentando, la xenofobia… Aunque trató de disimular, noté que las ácidas palabras del periodista le habían afectado bastante; la voz le temblaba y el semblante denotaba un profundo malestar interior. Entonces, haciendo de tripas corazón, dijo que ellos no estaban en contra de ninguna etnia o nacionalidad, y que sabían que los inmigrantes no tenían culpa de la crisis, pero insistía en el detalle de las 200 organizaciones que no ayudan a familias españolas.

Entonces entró en escena otro periodista, que había permanecido en segundo plano hasta el momento: “¿Y qué hacéis cuando os aparece un hijo de inmigrantes, con DNI español, que aunque tenga un tono de piel distinto o un acento diferente, es a todos los efectos español?”. La colaboradora de la organización, tan joven y aparentemente cultivada en los diferentes ámbitos del saber, respondió que ellos no consideraban que un hijo de inmigrantes nacionalizado fuese español, que un simple documento no daba la nacionalidad, y que por tanto derivaban a esas personas a otras organizaciones (para inmigrantes).

Como ya he dicho en los primeros párrafos, puedo aceptar como válida la intención caritativa de esta organización, incluso loable, pero ante tales argumentos, flagrantes e inconsistentes, además de inmaduros, solo puedo quedarme patidifuso. Ellos dicen que solo ayudan a españoles, pero en realidad quieren decir que solo ayudan a españoles blancos. Una familia de color negro, asiática, árabe o latina, que lleve aquí 50 años y esté plenamente insertada, tendría que ir a otro sitio a buscarse las castañas, que para estos ni son españoles ni van a recibir alimentos de su club caucásico; lo que diga la legislación vigente es irrelevante para el fanático, aunque se vista de santo.

¿Cómo es esto posible? ¿Qué se les pasa por la cabeza a estas personas que defienden el “solo para españoles”? ¿Acaso no han aprendido nada de la historia? La xenofobia es una excusa primitiva, un chivo expiatorio, egoísmo, no aceptar la responsabilidad propia. Cuando nos enfrentamos a una crisis, la idea de que los inmigrantes vienen a robarnos nuestro pan es un enfoque patético y manipulador, que algunos partidos políticos y algunos grupos derechistas gustan de sacar a colación con fines oscurantistas, amparándose en la ley “sin ser racistas”, como si un inmigrante subsahariano sin estudios fuese a quitarle la plaza a un abogado o a un médico y la inmigración fuese la responsable de la crisis y su erradicación la cura de todos los males. Estos primates hediondos se creen legitimados a discriminar, a replicar las ideas fascistas del siglo pasado y vendernos la moto de que van de filántropos progresistas.

Lo que yo creo es que la caridad no puede existir sin el respeto al ser humano en conjunto, dejando a un lado ridiculeces tan cavernícolas como lo de las fronteras o el tono de piel. Cuando la caridad se enfoca en una sola etnia, como la española por ejemplo, considero que hay indicios para pensar que debajo de esa capa de santurrones de pacotilla se esconden enseñas un poco más ominosas; enseñas en absoluto ingenuas e inocentes. Aquí hay intencionalidad y convicción de que los españoles se lo merecen todo y de que los extranjeros se vayan a sus putos agujeros, porque son inferiores. Ocurre que la historia es mala justiciera; quizá en el futuro estos personajes se las vean y deseen para sobrevivir en otro país, en el que serán considerados poco menos que basura, y luego clamarán al viento lo de que tamaña injusticia no puede permitirse, que es racismo y ellos no se lo merecen. Se recoge lo que se siembra, dice el dicho.

No hay bondad verdadera en ayudar por interés; ni es honorable, ni es moral. Es solo negocio, transmisión de ideas con fines escondidos: imponer o esparcir una visión del mundo muy concreta, mercadeando con algo tan esencial como el alimento en una época tan dura. Me dan asco. Todos los que pretenden la expansión de sus credos, pertenezcan a la órbita seglar o no, suelen ser criaturas ambiciosas que se apresuran en juzgar pero rehuyen cualquier juicio, o quizá son seres frustrados que quieren que el resto de la población también viva reprimida. Cobardes y parásitos que se rodean de acólitos para sostener sus endebles cultos. El tiempo les dará su lección: criarán gusanos, y estos no harán distinción.

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4 comentarios en “Caridad para "Españoles"

  1. Esto de hacer el bien con distinciones, no cuela. O se hace o no se hace. Si ayudo a tal a condición de que sea blanco o negro, o de que hable español, o de que… ¿Qué caridad es esa? ¿Cómo puede haber caridad con condiciones? Con el tiempo uno se ha vuelto escéptico, llega a la conclusión de que los buenos a veces parecen malos y de que los malos casi siempre van de buenos. Lobos con piel de cordero. En eso los banqueros son expertos. Pero estas asociaciones benévolas que muestran, en primer lugar, insignias racistas deberían ser perseguidas por la ley.

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  2. Y las están persiguiendo, pero queda el germen de las ideas, el odio hacia otros que “vienen a quitarnos lo nuestro”, el egoísmo camuflado de pretextos absurdos. Y de las semillas nacen árboles poderosos; no siempre se pueden cortar de raíz.

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  3. No conozco el caso pero, a priori, me recuerda a la Falange que con una mano te daba de comer y con la otra te freía a cachiporrazos.

    El racismo es una característica del ser humano que se pierde en la profundidad de los tiempos y sobe todo en tiempos de crisis como ahora. Y España no es precisamente un país que destaque por ello pero, fijémonos en Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido y hasta en los países escandinavos, donde han aparecido partidos que cobran auge haciendo creer a los ciudadanos que la inmigración es una de las responsables de la crisis.

    Estaremos atentos.

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  4. Estos movimientos me parecen ingenuos e hipócritas, además de egoístas. Imagino que cualquier pastor enloquecido tendría ovejas de sobra para su rebaño; al ser humano le gusta pertenecer a un grupo, aunque sea un grupo idiota.

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