Entrando en Barrena

No voy a negar que soy un tipo escéptico. No suelo creerme nada de lo que escucho o leo, mucho menos si proviene de un organismo oficial. Algunas personas me llamarán paranoico o cualquier otro adjetivo similar, y puede que no se equivoquen. ¿Por qué voy a ser crédulo? ¿He de confiar ciegamente en un tipejo con bata blanca por el mero hecho de llevar una chapa con el título de “Experto”? ¿Cuándo se han ganado estos personajes la medalla de la honestidad intachable? Nunca.

Los gobiernos mienten, las empresas mienten -para vender-, la gente miente. Nosotros mismos nos mentimos a diario poniendo excusas de esto y de aquello, ya sea para eludir una responsabilidad o impedir que nuestra conciencia nos destruya. Es un mecanismo mental de supervivencia, necesario en tanto en cuanto el ser humano es autoconsciente y no puede escapar de su mente.

Y por este motivo, y muchos otros, no me creo todo lo que están diciendo del desgraciado accidente de avión que se produjo hace ya dos semanas. La verdad indiscutible es que murieron muchas personas; jóvenes y viejos con vidas únicas que dejan atrás a sus seres queridos, los cuales tendrán que afrontar una pérdida lacerante y agravada por haber sido inducida por un suicidio. Se dice que el copiloto, con graves trastornos psicológicos, obsesión con los aviones, negación de su enfermedad mental, etc., decidió aprovechar un momento de soledad en cabina para estrellar el aparato.

Después de todo lo que se ha dicho y redicho en las tertulias televisivas, arpías voraces que se comportan como perros de presa cuando huelen sangre -o carroña-, la teoría del suicidio es la más conveniente para todos los intereses implicados, incluyendo a la compañía y al aparato gubernamental circundante. Precisamente por eso, se trata de una teoría que deberíamos poner en cuarentena, por mucho que las piezas encajen con facilidad pasmosa en el rompecabezas del caos.

Una persona que está haciendo planes de futuro, que quiere presentar su currículo para trabajar en la empresa matriz, cuyo gran sueño desde siempre es volar… ¿opta por el suicidio de sopetón? ¿Se encuentran bajas médicas hechas trizas en la papelera de su apartamento? ¿En serio? Las cajas negras dicen que el piloto está consciente durante la caída y que manipula los controles para estrellar el avión, sí, ¿pero son realmente fiables? Las autoridades y los gobiernos tienen mecanismos infinitos para adulterar pruebas, y no dudan en usarlos.

No voy a entrar en discusiones estériles, pero sabiendo cómo se las gastan en las altas esferas, la realidad siempre supera a la ficción. Quizá decidieron que un fallo mecánico podría repercutir negativamente en los beneficios de las aerolíneas durante la Semana Santa; quizá pensaron que no era buena imagen para una empresa en horas bajas; quizá se cometió una negligencia en el mantenimiento; quizá ocurrió algo que nadie esperaba y tratan de taparlo; quizá en efecto fue un suicidio magnificado.

¿Podemos creernos las pruebas irrefutables que presentan las autoridades? ¿Hasta qué punto son irrefutables y son pruebas verdaderas? ¿El historial obscuro y retorcido del copiloto es una causalidad sólida? ¿La exnovia que confirma públicamente sus delirios lo hace sin coacción institucional? ¿Dónde está la nota de suicidio que todo suicida escribe antes de quitarse la vida? Muchos flecos sueltos y muchas pruebas que convenientemente apuntan hacia un diagnóstico aceptado por todos. ¡Qué fácil es juntar un montón de datos, a cada cual más llamativo, añadir la locura a la mezcla y echarle la culpa a una persona cuyo testimonio jamás escucharemos! Si no puede defenderse, no hay debate.

Pero, ¿qué habrá pasado en realidad? Misterios sin resolver. Yo solo sé que no me lo creo.

Anuncios

4 comentarios en “Entrando en Barrena

  1. Esta noticia no la ha seguido ni de cerca ni de lejos. Pero he comprobado en mi medio que la gente sí que estaba al tanto de ella. Pienso que la televisión se debate para que todo el mundo la vea (sobre todo los informativos), pero pierde audiencia, y esto preocupa en las altas esferas. Las noticias banales las desfiguran para crear bombas informativas. Y de un suceso terrible hacen todo un mundo, el caso es mantener fiel al espectador. También pienso que muchas noticias se crean, se planifican, se diseñan. ¿Quién me dice que lo del avión no es otra fórmula para distraer a la población durante, al menos, tres semanas? Buscan ganar tiempo, y siempre lo consiguen. Mientras tanto, nos roban, saquean los países pobres y destruyen el medio ambiente. La gente habla hoy del avión, mañana de tal otro suceso. Lo realmente grave se diluye en un tercer plano, confuso y vago. Para eso sirve precisamente la televisión.

    Me gusta

  2. Vaya por delante que yo no soy precisamente de teorías conspiranoicas ni cosas de estas. Yo no me creo que Zapatero organizara el 11M, que la industria armamentísticas norteamericana hiciera lo mismo con el 11S o que el hombre no haya ido a la Luna. Aunque también no me crea nada o casi nada. Pero sí, si que me extrañan dos cosas de este suceso. Y es que, ahora, resulta que todo el mundo sabía que ese señor estaba chiflado, se iba a suicidar y nadie hizo nada por evitarlo. Y, por otra parte, en la mayoría de los casos se tardan meses en descifrar los datos de las cajas negras y aquí, en poco más que un rato ya se sabe todo lo que había que saber..

    Un saludo.

    Me gusta

  3. Bueno, por un lado está el desastre, la pérdida, la muerte de más de un centenar de personas, que es una desgracia se mire como se mire. Por el otro, qué duda cabe, están los réditos que sacan los medios de desinformación de cualquier asunto, copando sus espacios de programación durante semanas. Ya pasó con los tiroteos yihadistas y pasa con cualquier catástrofe. Su trabajo es distraer y ganar dinero, y lo consiguen magistralmente.

    Me gusta

  4. En efecto, hay mitos urbanos, por así decir, de conspiraciones que posiblemente no fueron tal. Lo de Zapatero sin ir más lejos atiende a la locura del PP, después de haber perdido una mayoría absoluta, aunque en lo relativo al 11S dicen por ahí los entendidos que había nanotermita en los hierros de las torres… algo que se habría colocado desde adentro. Como siempre, la verdad nunca la conoceremos, solo una proyección comercializada de la misma.

    Sobre el piloto del avión, es cierto, ahora resulta que era un maníaco, posesivo y delirante. Nadie dijo nada, ahora habla todo el mundo. Lo siento, no me lo creo. Y el detalle de las cajas negras tampoco se puede obviar. Por lo que a mí respecta, las cajas negras podrían haber sido destruidas completamente en el accidente y las autoridades podrían haber fabricado sus propias grabaciones.

    Un saludo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s