El objetivo de las élites

Supongamos por un momento que existen esas logias masónicas que buscan la dominación del mundo, algo que no debería costarnos demasiado esfuerzo porque de hecho sí existen. Cada una de ellas tiene un objetivo, que sin lugar a dudas es prevalecer sobre el resto, tarea simplificada en gran medida por el poderío económico y político de sus integrantes (los ciudadanos pobres son esclavos, no tienen tiempo para pensar, pero los ricos, los ricos tienen horas y dinero de sobra para conspirar).

Con el paso del tiempo, a medida que sus miembros alcanzan posiciones de poder e influencia, se ponen en marcha los planes de la logia y las piezas empiezan a moverse; esto no ocurre con un férreo control sobre las situaciones forzadas por el grupo -siempre hay imponderables-, pero sí se observa una clara intencionalidad o dirección. Una guerra por aquí, una abdicación por allá, una crisis, en paralelo un grupo terrorista que gana millones de dólares al día con la venta de petróleo, etc., y todo va tomando forma. Pero, ¿cuál es su objetivo real? Si lo que se busca es prevalecer sobre los demás y hacer cumplir los ideales cocinados en los hornos de la masonería (cada grupo con sus peculiaridades), la meta final es conquistarlo todo, imponerse, acallar toda resistencia o pensamiento divergente; un gobierno mundial en el que los preceptos de la élite dominante rigen la vida de todos los habitantes del planeta.

Ojo, que unificar el mundo en un gobierno mundial no es necesariamente una mala idea si eso le aportase a la humanidad una mejor oportunidad de luchar contra los abusos, la contaminación o la deriva cósmica, pero habría que revisar con detenimiento los métodos y los sacrificios que se han llevado a cabo para conseguirlo. No todo vale, ni siquiera por el bien común, y mucho me temo que las élites toleran con demasiada laxitud los daños colaterales. Para unir el mundo, son capaces de originar una guerra que se cobre la vida de millones de personas, atribuyéndose para sí el derecho y el deber de influir en el destino de nuestra civilización. ¿Quién se lo ha dado?

Personalmente, pienso que el gobierno mundial ocurrirá tarde o temprano, aunque no sabemos cómo se nos impondrá este modelo de organización ni cuál será el cariz esencial que caracterizará el nuevo régimen… ¿Tiranía o libertad, libre albedrío o mente colmena? Como ciudadanos, asediados por el gobierno de los mediocres y las conspiraciones egoístas de las élites, no tenemos voz ni voto en el futuro, ya que otros eligen por nosotros o nos programan para que tomemos una de las elecciones ofertadas.

Sea como sea, imagino que estos grupos de poder tienen un objetivo, una meta hacia la que encaminan sus esfuerzos, más allá de la mera supremacía a corto plazo. La tierra se enfrenta a un gravísimo problema de contaminación, al igual que de superpoblación; los pactos medioambientales, si no son vinculantes y de inmediato cumplimiento sirven más bien de poco (esperemos que la cumbre de París cambie esto). Hay muchos conflictos armados diseminados por el mundo, que sirven de tapadera para prácticas corporativas de expolio muy concretas, y también experimentamos como civilización mercantil una densa especulación financiera que nos trae por la calle de la amargura, lo que a la postre distrae la atención de problemas más acuciantes e impide que los grupos humanos se organicen para combatirlos.

Pero esos problemas no van a esperar a que arreglemos nuestras trifulcas y nos afectan a todos, pobres y ricos; están ahí, a la vuelta de la esquina, y de nosotros dependerá estar preparados. Con este objetivo, creo yo, algunas logias operan en el mundo: quizá su objetivo ulterior sea razonable y necesario, quizá ya se han adelantado al colapso de superpoblación, al agotamiento del petróleo, quizá dentro de doscientos años tengamos que darles la razón… Pero por el momento, como ciudadano, solo veo caos y muerte gratuita, contaminación galopante y una masa cada vez más embrutecida que tiene miedo a pensar; una sociedad de productos andantes y descerebrados.

Estará todo planeado, sí, pero si este es el plan… es una porquería.

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7 comentarios en “El objetivo de las élites

  1. Lorenzo dijo:

    Particularmente pienso que hay no poco de huida hacia adelante. Hasta el más poderoso, el que decide, sabe que de seguir así no vamos a ninguna parte. Otra cosa es que lo reconozca. Pero cuando se tiene todo, cuando se dispone de todo el poder del mundo, es más fácil continuar que renunciar. Cuentan con los imprevistos, creyendo que los hados están de su parte. Pero el imprevisto es un caballo indomable. Tarde o temprano los apeará del poder. Creo que asistimos a los prolegómenos del sálvese quien pueda. Las luchas intestinas por el poder absoluto ya han comenzado. Mafias se enfrentan entre sí, la población es solo rebaño, piezas de un juego perverso donde las vidas de la gente no valen nada, menos aún las de las otras especies. El egoísmo y el cinismo rigen las mentes de quienes dirigen el Orden Mundial. Un desorden buscado para obtener más beneficios aún, porque de eso es de lo único que no se cansan.

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    • Óscar Gartei dijo:

      Una vez escuché a una persona decir que el cine, la literatura o los videojuegos nos estaban contando la verdad que los medios de comunicación esconden. Es decir, que todas esas películas post-apocalípticas o que hablan de conspiraciones orwellianas… en realidad tratan de avisarnos o, como poco, de prepararnos para lo que está ocurriendo.

      No sé qué clase de futuro nos espera, pero si en efecto acabamos colapsando y se instaura la ley del más fuerte, los primeros años van a ser complicados. Mucho.

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  2. Interesante tema Óscar.

    ¿Quiénes mandan? ¿Por qué se les consiente? ¿Por qué minan su propio futuro? Por partes. Hay muchos que mandan, sean las poderosas logias masonas, los grandes gestores de los fondos de inversión -probablemente, los que más y de los que BlackRock es su principal exponente-, las grandes entidades financieras -JP Morgan, Santander, Lloyds, HSBC y otros-, las grandes empresas, el Club Bilderberg, etc. etc.

    Y se le permite hacerlo por dos razones, gracias a la extorsión que ejercen en los países con sus movimientos financieros y sus desplazamientos de capital así por la candidez de la clase política arraigada en los países súperdesarrollados -entre ellos España-, desde finales de los 80 y en especial tras la caída del Muro de Berlín, al coronarse “la paz” entre las grandes potencias. Y, por otra parte, al miedo que a través de los medios de comunicación transmiten a la población. Como, por ejemplo y por citar un caso cercano tan bien ejemplariza Mariano Rajoy con su expresión: “O yo, o el caos”. Estamos pues ante la mayor manipulación mediática de la historia actual.

    El futuro sí que les puede ir mal también a ellos o quizá no tanto. Ya lo comentas tú también Óscar, hay numerosa literatura al respecto. De no mediar remedio, en el corto plazo tendrán el control absoluto y será el inicio de ese modelo de sociedad orweliana que citas. Hay diferentes versiones de cómo podría desarrollarse esta por lo que eso, todavía es difícil de aventurar.

    Después de esa primera fase, una vez agotados todos los recursos… pues ya veremos. Lo que sí que es cierto es que la avaricia y la codicia ni tienen límites ni ven más allá de sus narices.

    Un saludo.

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    • Óscar Gartei dijo:

      Lo que extraigo de los hechos del presente es que en la tierra habitan varias clases de seres humanos, incluso de especies distintas. Por un lado los que priorizan el dinero por encima de todo lo demás y son capaces de condenar la vida al caos por meras ganancias y, por el otro, aquellos que, como nosotros, vemos todo ese potencial, toda esa técnica, que podrían estar mejor invertidos en ayudar a la humanidad y al resto de especies terrestres. Porque yo veo a esta especie capaz de salir al universo y expandirse, erradicar el hambre y la guerra; mi desagrado viene de ver que no aprendemos de los errores.

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      • Pues sí, si que hay dos clases de individuos, como tu dices. Unos a los que solo les mueve el dinero y el resto, que somos muchos más, a los que no. Ya veremos como queda esto, qué ocurre, cómo evoluciona. Ya sabes que Lorenzo lo ve de manera mucho más pesimista que yo. Es difícil, qué duda cabe, Seremos más pero el poder lo detentan los otros, también por esa especie de aquiescencia o llámesele desidia, manipulación o lo que sea.

        En fin… veremos. Habrá que seguir en “el tajo”, por lo menos.

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  3. Lorenzo dijo:

    La especie humana se está bifurcando en estos momentos en varias especies. Somos aparentemente iguales, pero el fondo ideológico es tan distinto que nos convierte en especies diferentes. La una se basa en el egoísmo, cortoplacismo y satisfacción de necesidades. Es decir, no ha evolucionado con relación al hombre primitivo. La otra busca una nueva vía: quiere dejar de ser un ser eminentemente depredador para convertirse en otro que integre la simbiosis, el altruismo, la capacidad de ofrecer sin recibir nada a cambio. Mucho me temo que los segundos serán exterminados sin contemplaciones por los primeros, y la barbarie reinará durante un tiempo indefinido en este planeta.

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