Los Farsantes

Los telediarios, los periódicos, las tertulias, etc., nos arrollan a diario con noticias negativas. Guerras, hambruna, epidémicas, catástrofes naturales… Un gran porcentaje de las mismas no tienen solución, pues no dependen de nuestra voluntad y, si acaso, solo podrían ser prevenidas o paliadas. No obstante, el otro gran porcentaje de noticias negativas emanan directamente de nuestra actividad como especie.

En pleno año 2015, en el planeta Tierra, aún existen millones y millones de personas en situación de pobreza extrema. En ciertas zonas, la población sufre guerras por motivos económicos, generalmente incentivadas por occidente (para expoliar recursos de la zona), pero que son disfrazadas como disputas religiosas o purgas étnicas. Los océanos bullen con islas de basura del tamaño de España, y eso solo si nos referimos a lo que se ve a plena vista. Los cielos de las ciudades envuelven a los edificios con un manto de polución denso y alarmante…

Y de todos estos problemas, perfectamente subsanables por el sistema, pues tiene recursos para afrontarlos, no se arregla ninguno. Antes al contrario, se promueve activamente el caos, el conflicto, pues a río revuelto, ganancia de pescadores. Nuestros líderes, además, son aficionados a la pesca de arrastre; siempre dicen lo que el electorado quiere escuchar, ganar votos, llegar al poder y luego no hacer nada.

Lo que tenemos que tener muy presente es que la historia la han escrito los líderes, no los pueblos. Ha sido el mandamás de turno, con su particular visión del mundo -siempre justa, honorable y digna-, el que ha arrastrado al resto de la nación al frenesí y la locura. La población ha participado en los movimientos, claro, bien sea por obligación o por convicción, pero mucho me temo que en condiciones normales las personas se contentarían con hacer su día a día sin más. Así pues, las viejas enemistades, los bandos, las guerras santas… son obra de unos malnacidos narcisistas que no dudan en sacrificar a los demás para hacer reales sus delirios.

Esto entronca con las “democracias” de atrezzo que rigen nuestras vidas. En realidad son dictaduras turnistas o partidocracias (de dos), en las que la masa elije la opción política que más le agrada para luego someterse a sus designios durante 4 años. Nunca un gobierno consultó a su pueblo el envío de tropas, las reformas laborales o las prioridades medioambientales; el pueblo es un sujeto pasivo del gobierno (heredero de las monarquías absolutistas del pasado) y, en consecuencia, recibe de rebote los impactos de las trifulcas que su líder se ha procurado allende los mares; paga los platos rotos con vidas humanas; ladrillos rojos para el templo infame.

En resumen, nuestros líderes terminan convirtiéndose en farsantes por el camino. Esas personas que gracias a su oratoria, buena presencia y saber estar han llegado a puestos de responsabilidad, siempre respaldadas por adinerados sectores de la sociedad, no son fieles a sus votantes ni pretenden serlo, solo lo aparentan. Y, entonces, cuando se celebran las elecciones, en lugar de milagro se obra el horror, y las promesas de renovación y mejoría ya son palabras lejanas y hechos que nunca llegarán a ser (a menos que le convenga a la élite para mantener a las ovejas tranquilas por un temporada).

Basta ya de utilizar a las personas como herramientas, de servirse de vidas para lograr un fin egoísta, haciendo cábalas con ellas como si fuesen números irrelevantes. Tenemos muchos problemas que hay que solucionar, especialmente el medioambiental -apremiante a corto plazo-. Ya basta de chácharas baldías, ya basta de que nos gobiernen los mediocres. El futuro no espera a nadie.

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4 comentarios en “Los Farsantes

  1. Lorenzo dijo:

    Qué decir que no hayamos dicho ya. Todo esto parece una broma de mal gusto. Lo peor es que a los poderosos solo les mueve el instinto de conservación de lo suyo, y todavía quieren más. Actúan como piratas que saquean y se despreocupan del resto. Ni una pizca de empatía. Puros bárbaros, salvajes y primitivos encaramados en el poder. El progreso solo ha servido para que se le haga más daño a la naturaleza, y con ello, al hombre mismo.

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    • Óscar Gartei dijo:

      El progreso es a la especie humana como la edad adulta para una bestia feroz: su poder destructivo se multiplica hasta el extremo. Esto es especialmente cierto cuando el poder no va ligado a la inteligencia y se usa sin reparos para conseguir cualquier fin. Algún día decidirán que hay que controlar las fuentes de agua y apostarán soldados en torno a ellas para abatir a los ciudadanos de segunda fila. Porque los líderes y los grupos que representan siguen conduciendo el mundo hacia donde ellos quieren.

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  2. lorenzogarrido33 dijo:

    Busca en Google urinoterapia. Si los malvados intentan cerrarnos el paso, la vida siempre se abre camino. Hay personas que prescinden del agua líquida, esta la encuentran en los alimentos vegetales que consumen (y en su propia orina, convertida en un complemento de sales minerales y vitaminas capaz de curarlo todo).

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