Ideas tostadas

Para matar y hacer daño, no hacía falta pensamiento. Para abandonarse a la malicia y dejarse llevar por ideas viejas que otros han plantado para recoger frutos secos, no hacía falta pensamiento. Para vivir en sociedad y buscar siempre el conflicto, en lugar de buscar la paz, no hacía falta pensamiento. Para pensar en el Vacío, solo hacía falta un recipiente hueco.

Las ideas, todas ellas, tienen la extraña capacidad de convertirse en armas arrojadizas. Generalmente recurren a cultos religiosos distorsionados o filosofías socioeconómicas bien regadas con fanatismo, para con ello dejar patente que la Idea no puede cuestionarse. Se necesita un paradigma que justifique los atropellos posteriores, un paradigma que excuse toda culpa de toda acción atribuible, puesto que los motivos y la culpa quedan relegados al creador divino o a los avatares del sistema. “No se puede cambiar el mundo, pues nos es impuesto por un ser superior o por las fluctuaciones del mercado; obedecer es lo que resta”. Claro, siempre con intermediarios de por medio.

Y así, en el sórdido desierto de piedras calvas, hervidas por el sol, se arrastran los expatriados sin cabeza, huyendo del insoportable calor y de una sombra persecutora llamada Conciencia. Estos guiñapos quebrados se cubren con trapos húmedos, cosidos por oradores más hábiles y más pícaros; en su cráneo ausente palpitan ideas ajenas que se han infiltrado en su sistema nervioso con el único objetivo de hacer daño. Estos remedos existenciales se creían libres y ahora son poco menos que moho, indignos de sus madres; hormigas muertas contaminadas por ese infame parásito de aterrador nombre, el Cordyceps, que en este siglo toma la forma de líder integrista o político de lengua bífida.

Como en todo, nada es lo que parece: hoy muchos presidentes y presidentas lloran a los muertos del atentado en Niza, cuando hace no muchos años enviaban a sus tropas para matar y desestabilizar naciones ajenas, con la secreta esperanza de saquear recursos y alumbrar enemigos futuros; allí no hubo reparos. Todo sistema necesita su antagonista o pierde fuelle en la larga carrera de las eras. El capitalismo febril, anquilosado y dispuesto a devorar el mundo, necesita ahora su propio Demonio; necesita una prórroga, un tiempo de descuento extra. Así se explica la financiación del terrorismo por parte de los estados y la descarada hipocresía de los mismos en los telediarios. “Maldecimos a esos asesinos que han matado a nuestros hijos, con esas relucientes armas que nosotros mismos les vendimos”.

De aquellos polvos vinieron estos lodos, dice el célebre dicho, y con razón. Pues, o eso creo yo, cuando siembras terror, terror recoges a puñados; occidente en esto siempre ha sido un granjero experimentado. Lástima que a raíz de la malicia de unos y otros, mueran los inocentes; lástima que los culpables sigan tranquilamente en sus despachos fumándose puros bien largos. Lástima que este mundo no entienda de justicia ni de poética, solo de crudo exterminio e ideas de mierda.

Lástima que, después de todo, para esto sea usado el pensamiento. Para el frío y mordiente Vacío del que tantas veces hablo.

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7 comentarios en “Ideas tostadas

  1. Lorenzo dijo:

    Las lágrimas de esos políticos fascistas son lágrimas de cocodrilo. Por intereses geopolíticos han llevado la guerra a Europa, abriendo así un frente nuevo. Todo obedece a un plan de antemano.

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