Cita

Poema “La Colina”

Esta noche soñé con una colina bajo la luna azul,
y sobre ella reposaba un lecho de piedra gris,
el obelisco del aguacero y los besos,
escondido bajo un grueso manto de hojas rotas, rojas.
Y allí estaba yo; allí estabas tú.

Me acerqué a ti como el lobo que acecha,
una sombra sin forma que cubre tu piel con anhelos febriles,
y te observé sin verme, sin mirarme, sin sentirme;
solo tú existías en la colina sombría teñida de azul,
flotando sobre la piedra fría, sobre las hojas rotas,
sobre esa luna mía que jamás quise compartir.

Tus ojos ondulaban bajo la luz de las estrellas,
como el profundo lago negro de un mundo sin sol;
fluía el ónice y el destello travieso;
cristalizaba en pulido e hirviente espejo de deseo.
Y aquellos cascarones cósmicos sentían envidia de ti,
aunque callaban por fingida dignidad;
silencio y expectación confesaban sus rayos quebrados,
entretejidos a duras penas en tristes partituras sin fin.

Entonces, la magnitud de tu mirada horadó su corona dorada,
y tus pupilas ascendieron hacia ellas, inflamadas,
convertidas en beligerantes aros de negrura,
capaces de encadenar al espíritu más salvaje
a las dulces mieles de la más prohibida fruta.

Así lo supe. Lo confieso.
Supe que quería quemarme en esos ojos negros,
estallar como un espantapájaros de yerba mustia;
en mil pedazos de chispas burdas.
Tornar mi cuerpo en polvo, humo, ceniza acústica,
prisionero del cofre secreto de tu abrazo extático,
desterrado del mundo vano;
ese que no es nada sin ti, solo plano.
Atrapado en la tormenta violácea del ardiente lengüetazo
en el empuje blando del erótico topetazo,
aquel cuyo abrasador torrente jamás temí.

¡Ay! Si pudiera derretirme bajo tu contacto,
morir acariciando tu piel sin guantes,
extraviarme en tu contorno sinuoso de magia y gozo,
esculpiendo en besos esto deseo indeleble
que me destruye poco a poco, poco a poco…

¿Me negarías el abrazo incontenible,
la cadena forjada en sueños, el hechizo enhiesto,
la deflagración absoluta y locamente pasional
de dos existencias expulsadas del paraíso
que se encuentran al borde del abismo?

Jinetes del albor crepuscular,
del conflicto inexplicable,
del sortilegio eterno;
emperadores del olvido plácido,
que rara vez es tierno.

                                                               Por Óscar Gartei

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5 comentarios en “Poema “La Colina”

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