Cita

Poema “Conjuro de Estrellas”

Un saco de huesos. Caliente. Sangriento.
Intrigante bucle de lamentos.
Ahora templado, después un poco más frío,
cuando emerge victorioso el atardecer ínfimo.
Motor sin combustible; cortocircuito y obliteración.
Colapsa el sistema crepitante y la muerte se extiende
como un batallón de vikingos enfurecidos;
el que antaño era un millón, hoy es un millón de nadas.
“¡Bah-Phum!” -retumba el coro de suicidas,
entonando el mantra de disrupción telúrica,
gruta golosa de chillidos y sangrías.

El cosmos nebuloso sublima en un lastimero esqueleto.
Aúlla la calavera descarnada ante helados vientos y flagelos,
desencajada por los ronroneos corrosivos de la agonía sideral,
y sus ojos huecos emiten un desgarrador grito de angustia y soledad.
Trompetas disonantes resuenan y propagan su sinfonía;
la saliva ácida es escupida por sus aberturas dilatadas.

Dos hileras de dientes ennegrecidos se hunden en la tierra;
muerden con saña.
Y el fango cierne sus informes brazos tostados sobre clavículas y pelvis por igual.
Astillas, solo son jodidas astillas.
Amargo bocado de duras piedras grises y fragmentos imposibles,
que bajan sin gracia por un gaznate completamente desecado.
Ósmosis inversa de la devastación;
carrera al galope de los eriales mustios, sedientos de latidos.

Se encoge el amasijo de calcio, en un ovillo recluido en su propio cráneo.
Fisuras irregulares surcan el envoltorio blanco,
quebradizo, roto y estanco,
sajando su pureza sin mácula, ahora mate e insípida.
Brotan malas hierbas de sus extremidades retorcidas,
esparcidas en ángulos imposibles como la vida,
y se dan el festín con sus vísceras en descomposición;
la llama humeante se va, se va, se va…;
puras sílabas de floja dispersión.

El polvo estelar cristaliza sobre sus oscilantes y famélicas ramas,
tornado en una capa endeble y crujiente,
parodia ridícula de extintos corazones de helio;
torsión suicida de estrellas moribundas.
Eco gélido de un suspiro que se apaga.
Ritmo giratorio del desagüe del recuerdo;
sumidero glotón de la coherencia vana.

Criaturas específicas, individuales y beligerantes,
antaño enemigas, acérrimas rivales,
galaxias, universos, amantes y danzarines,
yacen hoy convertidos en uniforme, mudo y pringoso barro;
sus manos y sus rostros se reconocen en el charco;
hay familiaridad en el puré vital.

Y es un charco helado y sucio, inocuo, en el que no se distingue nada;
solo un diente a la deriva, uno, que se funde y evapora
en un desagradable siseo de ira conjurada y protestas amargas;
mientras chasquea y litiga, se desdibuja sin más,
sin más,
víctima del sortilegio crudo y la más negra magia.

                                                          Por Óscar Gartei

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7 comentarios en “Poema “Conjuro de Estrellas”

  1. Lorenzo dijo:

    De aquí a unos cuantos millones de años no quedará rastro de nuestra civilización, ni las pirámides de Egipto continuarán ahí, milenarias. Una civilización avanzada encontrará un fósil raro, un hueso de hombre, y se preguntará si pertenecía a un animal inteligente. Considerará que no por x razones científicamente probadas.

    Le gusta a 1 persona

    • Esta semana estuve leyendo las meditaciones de Marco Aurelio, y más a menudo quizá de lo que debería hablaba de que todo quedaría desintegrado en átomos. Pero no se equivocaba en eso, es un hecho cierto. Quién sabe lo que le aguarda a este planeta en el futuro.

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