Cita

Poema “Flores Secas”

Pasa el tiempo a la velocidad del rayo.
Pasa para no volver, convertido en perpetuo fugitivo.
Los días se marchitan, se quiebran,
como los pétalos secos que una solitaria flor arroja al viento,
en su imparable aproximación a la extinción absoluta.

Su textura pulverizada se deshace entre mis dedos,
tiñendo de ocre una piel igualmente condenada.
Suspendido en el vacío, con la cara pintada de asombro,
me veo dibujado en una tierra estática, asombrosamente silenciosa,
mientras el cielo gira tan rápido que sus estrellas parecen líneas…

Aquí estoy yo, la vasija de un espíritu irreal,
encadenado a un mundo gris y zafio,
de aroma rancio,
en el que un sinfín de sombras amorfas danzan alocadamente,
entrechocando garras y dientes en absurda contienda.

Sus andrajosos cuerpos se visten con el caos;
mientras pelean se revuelcan en el fango,
y matan y viven bajo la hora oscura de oscilación fatal.
Se han convertido en restos invisibles,
en tristes parodias, en carcasas,
incapaces de sentir lo que otrora los inundó.
Están secos; son campos arrasados
de labios convertidos en volubles jirones.

Y yo soy un mero espectador en este lienzo que se quema,
en un bodegón acariciado por las llamas,
en el que la podredumbre iza sus estandartes
y lame con su vibrante lengua de fuego la madera.
El sonido crepitante de las flores me alerta.

Veo el dolor, la lucha eterna -inútil-,
las sombras que van y vienen como exhalaciones,
y también sus gélidas lágrimas derramadas por nada,
incapaces de revivir el fallecido rubor de una rosa roja.

Huelo las flores secas de un mundo igualmente seco;
su imagen frágil se quiebra en mis endebles manos.
No comprendo esta belleza cadavérica.
Y el viento…
el viento me las arrebata y se las lleva, sin preguntar.
Me giro, trato de encontrarlas, pero no las veo.
Quizá ya no importan, quizá nunca hayan existido.

La noche se aproxima,
su nefasto heraldo se perfila en el horizonte.
Un violáceo crepúsculo de mirada asesina
se apodera de una realidad completamente seca,
y acto seguido la zarandea sin miramientos.

Sus dedos de fuego se aferran a un día moribundo,
y lo asfixian hasta que el familiar sonido de la muerte
resuena en sus oídos.

                                                        Por Óscar Gartei

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2 comentarios en “Poema “Flores Secas”

  1. Lorenzo dijo:

    Muy buen poema. Cada vez más tengo la impresión de que estamos malgastando nuestra vida con minucias y tonterías de todo tipo. Lo que realmente importa lo dejamos escapar, no le atribuimos el menor interés. De locos.

    Le gusta a 2 personas

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