Capitalizando el cambio climático

Desde joven, siempre me ha preocupado en gran medida el devenir del mundo y sobre todo el estado de conservación de los ecosistemas. Tal actitud, no obstante, partía de una base sesgada, puesto que los ecosistemas nunca han funcionado como paradigmas estables e inmóviles, antes al contrario, han sufrido cambios progresivos -y a veces radicales- a lo largo de las eras.

Hoy en día, por diversas razones, se habla mucho del cambio climático y parece que los gobiernos mundiales están enfocados -en teoría- en conseguir un mundo más limpio, protegiendo la naturaleza y evitando de paso el calentamiento global y los diversos fenómenos meteorológicos extremos que asolan el planeta. Paradójicamente, no atacan prácticas como la obsolescencia programada, principal contribuyente a la escasez de recursos y al aumento de la contaminación, lo que pone en tela de juicio sus verdaderos pensamientos al respecto.

Pero, ¿cuál es la verdad detrás de todo esto? ¿Es real el cambio climático? ¿Su origen se debe a la actividad humana? Siendo un completo ignorante en materia científica, aportaré mi breve y superficial punto de vista: el cambio climático sí es real, pero el impacto humano sobre el mismo quizá no sea tan importante como nos quieren hacer creer.

Mi razonamiento tiene en cuenta diversos hechos, el primero de ellos que la Tierra nunca ha tenido un clima estable. Desde su pasado inhabitable, pasando por épocas muy cálidas como el jurásico, y llegando hasta las glaciaciones -detonadas por ciclos naturales o erupciones volcánicas masivas-, el clima ha oscilado continuamente. Eso sin olvidarnos de la deriva tectónica y el consiguiente efecto en las corrientes marinas que, por supuesto, también influyen en el rango de temperaturas oceánicas y continentales y en la posterior evolución de anticiclones y borrascas. El planeta no ha tenido en el pasado el mismo reparto de climas regionales que en el presente; lo que hoy son desiertos, antaño eran bosques y viceversa.

Prosiguiendo con esta línea de razonamiento, también sabemos que el polo magnético se invierte entre 1 y 5 veces cada millón de años. Según los estudios, el último cambio se produjo hace unos 786.000 años, con lo cual sobra decir que las consecuencias potenciales de una inversión magnética -¿inminente?- a escala global pueden ser imprevisibles y de profundo calado climático, tecnológico y geopolítico.

A nivel cósmico, esto es, externo al planeta, también sabemos que el Sol atraviesa ciclos de 11 años, en los que esta llameante esfera fluctúa entre picos de alta actividad solar y otros más tranquilos, períodos en los que se producen más o menos tormentas solares, etc. Independientemente de estos ciclos, el propio sistema solar -como conjunto- viaja a lo largo de la Vía Láctea a velocidades de vértigo. Con esto quiero decir que ni el planeta Tierra, ni el Sol, ni el Sistema Solar se encuentran fijos en un lugar del espacio, sino que viajan por una autopista cósmica a velocidades demenciales, acompañando a millones de cuerpos celestes en sus espídicas travesías particulares. Las influencias mutuas que unos cuerpos celestes pueden ejercer sobre otros son innegables y, como tal, han de ser computables para explicar las posibles causas del cambio climático.

Por último, con independencia de su gravedad, sí hemos de mencionar la actividad humana. Cuando un grupo de humanos decide crear un embalse, desecar un lago, talar un bosque o reducir a escombros una montaña, se produce un impacto ambiental que no puede negarse, afectando a la evolución de los ciclos de las borrascas y anticiclones; montañas y ríos, como cualquier otro accidente geográfico, influyen en el medio actuando a modo de barrera, y es habitual ver que el clima es diferente dependiendo del lado en el que nos situemos. En mi opinión, esta clase de impacto es mucho más hondo que el nacido de la contaminación química (en lo que al clima se refiere), mucho más grave que un vertido o una emisión de CO2, aunque igualmente condenable e inexcusable.

En resumen, ¿es el cambio climático real? Sí. ¿Está causado exclusivamente por la actividad humana? No. ¿La actividad humana contribuye al cambio climático? Sin duda, pero en mi opinión no de forma radical. Esto, no obstante, no es óbice para aplicar políticas más respetuosas y conductas de consumo más responsables, porque al fin y al cabo, independientemente de sus consecuencias, nuestras sociedades deberían evitar causar daño al medio y utilizar los recursos de forma eficiente, salvaguardando los ecosistemas y luchando por un futuro más limpio y mejor para todos los habitantes del planeta. Ya que la contaminación, por desgracia, afecta de lleno a todos los seres vivos, acarreando enfermedades, acortando la esperanza de vida y causando miseria.

Sin embargo, si damos por ciertas mis conjeturas, ¿cuál puede ser entonces la verdadera razón detrás de la presión mediática sobre el cambio climático? Como buen ciudadano del siglo XXI, aficionado a pensar, poner en tela de juicio verdades oficiales y razonar más allá de lo aparente, creo que detrás de todo esto pueden existir intenciones elitistas y eugenésicas. Dicho de otro modo, que ciertos grupos de personas en el poder -de países evidentemente ricos- están utilizando este contexto de cambio climático para “frenar” a países emergentes y quizá imponer en el futuro restricciones en apariencia inocentes, gravar a los ciudadanos con impuestos relativos a la contaminación por el bien común y, quizá a largo plazo, crear una base sobre la que justificar un gobierno mundial centralizado, decidiendo de paso cuáles serán los ciudadanos afortunados y cuáles meros esclavos. De igual modo que la Iglesia en el pasado mercadeaba con el concepto de la Salvación, es posible que los gobiernos del presente, o personas que no conocemos pero que controlan a estos gobiernos, hayan ideado un sistema para mercadear con una nueva salvación climática. En conjunción con el temor a una guerra nuclear, epidemias, conflictos migratorios, etc., nos encontramos chapoteando en el caldo de cultivo ideal para originar un conflicto que diezmará a la población.

Por mucho que considere al ser humano un estúpido irredento, sé de sobra que los timoneles del mundo persiguen otros fines, como reducir la población e instaurar medidas de control más orwellianas, mucho más que las ya experimentadas -voluntariamente- en el presente gracias a la interconexión de plataformas lúdicas como Google, Facebook, Android y compañía. Quizá no podamos solucionar el cambio climático, pero de igual modo tampoco podremos escapar de las garras del tiranismo que nos sobreviene. O, al menos, esa es mi opinión, a veces próxima a la postura de un abogado del diablo.

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5 comentarios sobre “Capitalizando el cambio climático

  1. Cambios climáticos los ha habido en el pasado, y muchas veces. El actual se diferencia de los anteriores en dos aspectos: ha sido provocado por el ser humano y se está produciendo a gran velocidad, las especies no tienen tiempo de adaptarse. En los anteriores cambios climáticos el fenómeno se produjo de forma gradual, paulatina, las especies pudieron adaptarse. La excepción son los cambios climáticos provocados por catástrofes naturales (la caída del meteorito, la erupción de un gran volcán), en ellos hubo una extinción masiva de especies. En nuestra era se está produciendo también una extinción masiva de especies. El hombre tiene la culpa, y no me harán pensar lo contrario. Los hechos son demasiado evidentes.
    ¿Cómo ha reaccionado el poder frente al cambio climático? Mediante tres medidas:
    —Lo ha hecho impopular al asociarlo con subidas de impuestos o implantación de nuevos impuestos relacionados con el cambio climático.
    —Lo ha hecho inevitable. Una y otra vez nos dicen que “no se puede hacer nada”, “sí o sí, habrá cambio climático”.
    —Han acaparado el tema y creado una especie de cacofonía: discursos contrarios, incluso contradictorios entre sí; los negacionistas; los científicos que dicen esto; aquello científicos que dicen esto otro. La confusión es intencionada. El objetivo es confundir al pueblo, de manera que lo evidente (el cambio climático) queda confuso, lleno de sombras y lagunas.
    En realidad, este fenómeno es evitable, para solucionarlo no habría que subir los impuestos, sino exigir a las grandes empresas que dejen de contaminar y que abandonen de una vez por todas la quema de las energías fósiles.

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    1. Exacto, y si no lo hacen es porque cuentan con capitalizar la situación para lograr otros objetivos. Creo que es innegable que se está produciendo un cambio climático, aunque tampoco puedo asegurar que es fruto al 100% de la actividad humana, pero sea lo que sea, no es de recibo tanta contaminación. Hay que poner en práctica políticas de uso eficiente y si realmente es nuestra culpa todo se arreglará. Si no lo es, nada se podía hacer.

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  2. Es lo de siempre: democratizar las pérdidas, acapar los beneficios para unos pocos. Los daños “colaterales” del cambio climático los pagamos entre todos con el aumento de impuestos. Pero ni se les ocurre la idea de dejar de contaminar, porque las grandes empresas son intocables, pueden contaminar el planeta entero, nadie les dirá nada. Han puesto a los gobiernos de su parte, los han comprado uno por uno. Y los medios de comunicación igualmente está comprados por esas empresas depredadoras.

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  3. Estaría más en la idea de Lorenzo, Óscar. Quizá, es posible, que la deriva del planeta Tierra y las inter-actuaciones entre diferentes astros, puedan tener algo que ver en ello pero, salvo catástrofes naturales espontaneas, como lo fue la del meteorito que contribuyó a la desaparición de los dinosaurios, las especies se van adaptando a la evolución natural. Hoy, parece claro que la Revolución Industrial trajo consigo esta parte negativa para el ecosistema terrestre y a tenor de los datos que se obtienen se diría de forma más que evidente que la acción humana ha provocado alteraciones sensibles en el clima.

    Por otra parte, no deja de faltarte la razón Óscar, en cuanto los intereses del gran capital para controlar la humanidad. Sin duda que el cambio climático -y eso parece irrefutable-, va a causar en primer lugar grandes perjuicios en determinadas zonas del planeta ya de por sí castigadas por los desastres naturales, por las sequías y las consiguientes hambrunas y, no cabe la menor duda, de que aquellos que manejan los hilos de la economía mundial, de una manera u otra, sacarán provecho de ello.

    Un saludo.

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    1. Considero ambas posibilidades porque realmente sabemos muy poco de lo que está ocurriendo, mucho menos si esto ha ocurrido más veces y de qué manera. La mayoría de teorías existentes se basan en pruebas muy limitadas que perfectamente podrían dar lugar a malinterpretaciones; no obstante, ello no impide que tratemos de buscar un equilibrio sostenible. La vida se adapta lentamente y esta situación podría desembocar en una extinción masiva y en un futuro similar al descrito en las películas de Mad Max; en lugar de preocuparnos por idioteces, quizá deberíamos estar luchando juntos por superar obstáculos y conquistar un futuro que no pinta muy halagüeño.

      Siempre perderemos, mientras no haya sentido común. Un saludo.

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