Indefensión Popular

Si algo hemos descubierto con la crisis catalana, es que vivimos en un mundo poderosamente influenciado por los medios de comunicación, tesitura que ya era manifiesta en el pasado pero que se ha intensificado en el panorama nacional con inusitada intensidad. La televisión, los periódicos, la radio… Los medios de comunicación, como púlpito diseñado para la proyección de ideas afines a la élite dominante, no cejan en su empeño de “construir” una verdad oficial que muchas veces poco tiene que ver con los hechos reales. En este sentido, el periodismo genuino propiamente dicho brilla por su ausencia en multitud de ocasiones, en las que el amarillismo y el sectarismo se hacen fuertes y ganan prioridad sobre la honestidad y la veracidad. Como consecuencia, ¿qué es verdad y qué es mentira? ¿Acaso la mentira no se convierte en verdad cuando todos la repiten y es aceptada sin opción a réplica?

La gravedad de esta situación nos ha llevado a la imposibilidad práctica de entender el mundo o conocer lo que realmente está pasando, en especial si no realizamos un esfuerzo continuo por contrastar y elaborar conclusiones más precisas; un esfuerzo que una gran porción de la población no realiza, primeramente porque la educación no facilita el espíritu crítico. Nos han educado para vivir indefensos, a merced de la publicidad de consumo y de la ideológica, que a menudo son imposibles de diferenciar.

La carencia de información que predominaba en siglos anteriores, hecho que contribuía al empoderamiento de los regímenes totalitarios o de instituciones como la Iglesia, se ha transformado en una abundancia distorsionada, casi hermanada con el ruido y la interferencia. Se repiten las mismas noticias una y otra vez, las que convienen; en cambio, otras se ocultan y jamás se mencionan. Los medios eligen ciertas palabras, ciertos mensajes, y cuentan los hechos desde perspectivas afines a la fuente que los financia, con lo cual la población ya está condicionada de antemano a la hora de enfrentar los hechos. Si la “verdad” mostrada omite detalles de la realidad, esa parte deja de existir para el público.  Aquello supeditado al silencio, no existe en un mundo de interferencias y ruido, un mundo en el que el periodismo tiene mucho de arma arrojadiza y de mercenario a sueldo.

A ello tenemos que añadirle el mimo con el que se eligen los discursos y el uso indiscriminado de la tautología en los mismos. Es frecuente que cada posición repita sin cesar ciertas expresiones que, ya de entrada, dan a entender los derroteros por los que se mueve el orador. Golpe de estado, radicales, presos políticos, políticos presos, gobierno en el exilio, fascismo,  nazis, etc. Las palabras no son inocentes y no han sido escogidas arbitrariamente, cumplen una función, suscitar una idea negativa sobre el contrario. Si unimos el ritmo machacón de las ideas con el ritmo machacón y sesgado de los medios, el resultado es explosivo y, sí, rayano en la tortura.

Y la consecuencia real y palpable de todo esto es que la población cree saber, cuando no sabe, ni por asomo, qué está ocurriendo, cómo o qué consecuencias tendrá; sabemos lo que quieren que sepamos, aliñado a gusto del chef. Incluso sometiendo toda la información a un profundo análisis, es como drenar un océano con las manos desnudas, una tarea fútil. Sirva de ejemplo la frecuencia con la que se culpa a Venezuela de muchas prácticas tiránicas, que en esencia son compartidas por otros países en teoría no tiránicos. Y, en Venezuela, criticar a los Estados Unidos y hablar de la guerra económica también tiene su utilidad. Es el discurso establecido, el que conviene a todos los grupos en el poder a seguir extendiendo esta gran estafa piramidal social, cuyo propósito es controlar al rebaño y aprovecharse de él. La verdad oficial dice que unos son los malos y otros los buenos, pero un análisis más detallado nos dice que son dos caras de una misma moneda y que los papeles se invierten según el punto de vista tomado; no hay terreno gris, solo roles reversibles y discursos que comparten semántica.

Estamos indefensos ante el aparato propagandístico de las élites, los medios de comunicación. Si estos quieren enfrentar a dos regiones, a dos países o a dos grupos, lo conseguirán con suma facilidad. Cada uno ha de centrarse en repetir el programa indicado, buscar el conflicto y bajar al barro; curiosamente, el dinero que financia a todos los medios suele provenir del mismo lugar, lo que me hace suponer que, como en tantas otras ocasiones, el poder económico lo controla todo. Las élites, mediante sus agentes, te ofrecen el sabor “sistema” y el sabor “antisistema”, el producto de marca y la marca blanca; la clave es que, después de todo, sigas siendo un consumidor sujeto a sus reglas y sigas tragándote las mismas ideas sin rechistar.

No, ningún estado “gobierna con indepencia”; son gobiernos de paja. Todos los representantes democráticos electos, o todo los fascistas colocados violentamente, han sido diseñados para obedecer los intereses de otros que, en esencia, ganan dinero en cualquier caso. Países enteros viven en constante caos para que las empresas extranjeras puedan expoliar sus recursos; naciones enteras viven sumidas en profundas depresiones económicas porque les conviene a unos pocos. Por eso digo que, en resumidas cuentas, el enemigo de la humanidad no tiene cara y vive en la sombra. Pero está ahí y es de carne y hueso, y tiene el altavoz más poderoso de toda la historia: la televisión. Y, pronto, Internet.

Anuncios

12 comentarios en “Indefensión Popular

    • Queda algo, pero son reductos que reciben muchas presiones. Casi todo el mundo pensará que esto son teorías de la conspiración, pero cuando el río suena, agua lleva. A veces preferiría que nada de lo que comentamos en ocasiones fuera verdad, solo disparates de unos pocos locos. Un saludo.

      Me gusta

  1. Fantástico artículo, que lo explica muy bien. Quisiera, no obstante, poner dos precisiones.
    Cuando escribes: “¿qué es verdad y qué es mentira? ¿Acaso la mentira no se convierte en verdad cuando todos la repiten y es aceptada sin opción a réplica?”, ¿no es eso el fascismo? Para entender lo que es el fascismo puro hay que remitirse a la novela 1984. Allí se ve qué es y en qué consiste un régimen fascista puro.
    En la actualidad la mayoría de los países son fascistas, pero no se trata de un fascismo puro, sino que hay diversos grados. Por ejemplo, Francia y España son países fascistas; pero España lo es bastante más.
    Otra precisón: yo no pondría en el mismo nivel al agresor y al agredido. Está claro que hoy en día Venezuela es un país agredio, y el agresor es EEUU y los aliados (Europa). EEUU tiene una larga lista de países a los que ha agredido. Venezuela es el próximo en la lista porque dispone de la mayor reserva de petróleo en el mundo, tiene abundante oro y minas de metales preciosos. EEUU pretende saquear este país (como hizo con Irak y con Libia), para ello introduce infiltrados que desestabilizan la situación interna, cuenta con el apoyo de la élite local y prepara a la opinión pública internacional para “justificar” una posible intervención en Venezuela. Los medios se prestan, desde luego, a ese juego sucio. Llevan años tramando el golpe, pero el gobierno de Venezuela se defiende bien de los infiltrados y de esa élite local, que conspira contra su propio país. Además, ha solicitado ayuda a Rusia, por lo que la intervención militar de EEUU no está del todo clara. Eso sí, todos los medios nos venden el cuento de que el gobierno de Venezuela es una semidictadura, etc. Venezuela lo único que ha hecho hasta ahora ha sido defenderse del agresor, que es EEUU.

    Me gusta

    • Si la mentira se repite muchas veces, a veces incluso sus creadores se olvidan de que era una mentira y terminan creyéndosela. Multitud de sistemas, políticos, económicos, religiosos, etc., funciona en base a este mismo precepto: crear una realidad sobre la que justificar el sistema, independientemente de que sea veraz, parcialmente veraz o directamente mentira.

      Hoy en día tenemos lo que se suele decir democracias representativas, que en esencia no son democracias, puesto que un representante siempre va a tener una agenda propia y a veces presiones de grupos muy concretos. Por tanto, sus políticas irán orientadas a satisfacer sus ideas personales y también a sus patrocinadores. Lo ideal sería una democracia participativa, sistema que con las tecnologías de hoy en día sería posible, aunque estaríamos sujetos a los riesgos derivados de las nuevas tecnologías. El DNI español, por poner un ejemplo, está ahora mismo en estudio por haberse hallado una importante brecha de seguridad en las claves que atesora su chip, fabricado en Alemania. Así que apuesto a que las élites encontrarían la forma de manipular resultados electorales o votaciones legislativas con suma facilidad.

      Esto me lleva a pensar que, a día de hoy, y de cara al futuro, es imposible un sistema realmente libre y democrático. Estamos atrapados y sin opción a réplica y cualquier esperanza será manipulada y corrompida hasta el extremo; la llegada de nuevas tecnologías y el estar permanentemente conectados a la red contribuirá, pero a la distopía de 1984, no a la libertad. No sé si esto justifica el rendirse, pero sin lugar a dudas demuestra que va a estar muy difícil reconquistar libertades perdidas. Máxime con la manipulación de los medios y la implantación de un servilismo voluntario.

      En cuanto a lo que me dices de Venezuela y EEUU, es evidente que las grandes potencias siempre están ahí para sacar tajada. En este caso, EEUU, con la ayuda de su perrito faldero -Europa-, moldeará la realidad de tal modo que lo que en esencia es un saqueo de recursos, parezca una lucha por la libertad de un pueblo extranjero. Así funciona. Ninguna gran potencia vive ajena a su entorno, siempre busca tener gobiernos satélite y extender su influencia o, directamente, inutilizar la clase dirigente para el expolio sin miramientos.

      No hay escapatoria en un mundo interconectado, un mundo en el que, en cualquier momento, un misil o un hackeo cibernético puede cruzar hasta la otra punta del planeta y desatar el caos. Hay dos clases de personas: el rebaño, los esclavos, la mano de obra consumidora… y los tiburones. Los segundos son pocos, pero mucho más fuertes; y están armados con pistolas y televisiones.

      Me gusta

  2. Lo que dices de rebaño y tiburones ya lo había oído antes, pero a los depredadores del ser humano les gusta llamarse a sí mismos “águilas”, que, coincidencia, es el símbolo de los EEUU. En realidad, han llevado el modelo de la naturaleza (depredadores y hervívoros) a las sociedades humanas. Y a esto lo llaman “darwinismo social” y dicen que es inevitable, forma parte de la condición humana. Es decir, que te vampiricen un grupo de humanos que ejercen el poder eso es “natural e inevitable”. Siempre he pensado que el ser humano puede rebelarse si cambia de papel, si deja de ser “rebaño”. Esto lo han conseguido unos cuantos, son los que se han salido del sistema, entre quienes me incluyo. No sé si llegará a ser el 1% de la población. Para mí salirse del sistema equivale a dejar de correr detrás del dinero. Da la espalda al dinero, y serás libre.

    Me gusta

    • El problema a dar la espalda al sistema es el siguiente: antes, en sistemas previos a los gobiernos centralizados e informatizados, esos que llevan un registro pormenorizado de la población, podrías largarte a un territorio sin dueño y vivir en libertad; sin dejar rastro o prueba documental de tu existencia. Entrañaba sus riesgos y tarde o temprano el “progreso” llamaría a tus puertas para exigirte diezmo o expropiar tus tierras, pero dependiendo del lugar elegido, tendrías un margen de varias décadas o centurias.

      Hoy en día, toda la población vive en un inmenso establo, con lindes perfectamente delimitadas. Puedes ser un rebelde y limitarte a vivir en tu esquinita, ignorar las proclamas, la publicidad, las costumbres populares… pero sigues dentro del cerco, tienes un número de identificación nacional, “existes” para el Gran Hermano. ¿Adónde puedes huir, a sabiendas de que la civilización ha infiltrado casi todos los espacios naturales? Si un dictador del tipo extrovertido tomase el poder, acto seguido querría librarse de los disidentes y nadie podría escapar, ni siquiera los rebeldes pacíficos que se limitan a vivir sus vidas.

      Entonces, sí, es posible ser libre y medianamente feliz dentro del sistema, sin seguir las corrientes del mismo, ser independiente, autónomo… siempre y cuando el sistema en cuestión permita cierto nivel de libre albedrío o manga ancha, porque si no lo permite, estás atado de pies y manos. Si el sistema cambiase para ser totalitario 100%, ni la libre circulación estaría garantizada, por lo que dar la espalda al dinero o los valores del régimen sería una opción complicada y peligrosa.

      Un saludo.

      Me gusta

  3. Todo eso que dices es cierto, pero yo me refiero a una libertad espiritual más que física. Se puede ser libre en cualquier parte, incluso dentro de la peor de las ciudades, a condición de que tu mente sea libre y no siga los dictados al uso. Las primeras cadenas que hay que romper son las mentales, aquellas que nos atan a los usos y costumbres impuestos por lazos invisibles. Eso supone romper con todo: con la educación recibida, con los apegos, con el ansia de tener, con las enseñanzas ancestrales de nuestros abuelos. Y si lo consigues, estar preparado entonces para afrontar la soledad, llegado el momento. Ver la soledad no como una enemiga, sino como una aliada. Esto es muy difícil porque el ser humano tiende a vivir de formar gregaria, en comunidad. Es como si renunciáramos al código genético para poder adaptarnos a la soledad. ¿Y la felicidad en todo esto? La felicidad se hace al andar, se construye a sí misma paso a paso; ya lo decía Antonio Machado: “Caminante, no hay camino…” Yo te cuento todo esto porque me parece que estoy del otro lado. Entonces dejas de odiar a las águilas y dejas de denostar al rebaño. Si no existiera el uno tampoco existirían las otras. Y como las águilas apreten demasiado la soga se van a quedar sin rebaño, y entonces lo lamentarán porque ellas mismas desaparecerían. Después de haberse matado entre ellas, claro está.

    Me gusta

    • Para mí la soledad es un precio pequeño a pagar por ser distinto y no comulgar con los valores del sistema. Nunca me ha resultado un peso demasiado grande de soportar, además de que ayuda a mantenerse alejado de ciertas conductas, prácticas o valores. No obstante, incluso afincado en la periferia, incluso desdeñando los problemas mundanos de este gran teatro, a veces no puedo evitar comentar sobre rebaños o sobre tiburones. A la mínima que enciendo la televisión o veo alguna noticia de máxima actualidad, meneo la cabeza y me pregunto por qué los demás no pueden ver el engaño o, si lo ven, por qué deciden seguir y no tratar de combatirlo. ¿Es fútil, irrelevante, cómico? Quizá todo consiste en dejarse llevar y nada importa. La soledad y la perspectiva divergente también me arrastran con frecuencia a los feudos grises del nihilismo.

      Me gusta

      • También yo me había hecho la misma pregunta. Y creo haber dado con la respuesta… La verdad es responsable, exige ser coherente con uno mismo. Si uno admite la verdad, entonces está obligado a renunciar a muchas cosas. Lo que cuesta es la renuncia, por eso la gente elige seguir viviendo en la mentira. Pongo un ejemplo, partiendo de la verdad “fumar mata”, el fumador inventa una excusa (una mentira) para poder seguir fumando. Te dirá “que de algo habrá que morir”, “que hace daño pero que no lo puede dejar”, etc. Muchos fumadores ni siquiera se lo plantean. Fuman y ya. Pues este mecanismo ocurre con todo. Es más fácil creer lo que dice la TV, porque de lo contrario habría que renunciar a tantas cosas: el coche, el confort, el buen kilo de patatas fritas con una hamburguesa, el fútbol, etc., etc. El esclavo no quiere dejar de serlo. Se vería desamparado ante la verdad cruda y desnuda. La libertad siempre implica una buena dosis de responsabilidad.

        Me gusta

  4. En el fondo de todo esto, lo que les gusta a las águilas es la emoción, saber que te puedes escapar pero no te escapas. Si fuera un régimen totalitario al 100%, en que sí o sí todo el mundo está sometido, carecería de emoción y por tanto de interés para las élites, digo, para las águilas, las cuales se toman las relaciones sociales como “un juego perverso en que ellas controlan la situación”. Lo que les da mordiente es saber que hay un margen de maniobra en que el rebaño podría dejar de serlo. Muchos caen en la trampa y se convierten en rebaño, pero queda un mínimo porcentaje de oposición, de rebeldía, y esto es lo que estimula a las águilas. Te pondré un ejemplo sacado de la naturaleza: en el zoo a una serpiente no la pueden alimentar con animales muertos, tienen que estar vivos para que sea la propia serpiente quien los capture. De lo contrario, no se come la presa. Pues con el ser humano pasa lo mismo, el águila podría cazar a todos, impider cualquier margen de maniobra, pero entonces desaparecería el “arte” de la caza y la vida sería insoportable incluso para las águilas. Y cuando un régimen es totalmente totalitario suele durar poco tiempo, no más de 20 años. Un saludo.

    Me gusta

    • No sabría decir si lo que buscan en parte es la emoción de la caza, nunca lo había pensado así. Pero si ese fuese el caso, todavía más evidente resulta que entonces vivimos en un inmenso tablero y que todo es un juego, lo cual es realmente devastador. A lo mejor lo que ocurre es que tienen poder para controlar, pero o bien no pueden ejercer un control efectivo total o saben que sería contraproducente. Sin ir más lejos, los ejércitos de las naciones actuales son realmente pequeños, aunque parezca lo contrario. La población sigue ganando en número, hecho que impulsa a los gobiernos y a las élites a controlarla por las ideas, no por la fuerza. Es mucho más sencillo.

      Me gusta

  5. En mi opinión, nos controlan por todos los medios, por las ideas y por la fuerza. Y si hay dudas, todavía sacan a los disturbios para despejarlas. En lo de la represión, piensan que más vale pasarse que quedarse corto. El águila es un cobarde que siempre pecará por atizar el fuego de más, no vaya a ser que… Y lo que muestra que son psicópatas quienes nos gobiernan, gente totalmente pervertida, además de perversa, es que se plantean todo el caos mundial como si fuera un juego en un tablero, donde la humanidad son simples peones y valen lo mismo que una vaca, por poner un ejemplo. Y en según qué lugares una vaca vale más que una persona. Vivimos en un mundo desquiciado, pero lo está a propósito.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s